Terapia para regulación emocional en Madrid
Sentir mucho no significa sentir mal. El problema aparece cuando una emoción llega con tanta intensidad que parece imposible pensar, decidir o actuar de otra manera.
Regular una emoción no significa controlarla hasta que desaparezca.
A veces ocurre justo lo contrario al desbordamiento: sabes que algo está pasando, pero no consigues identificar exactamente qué sientes.
En Cotera ofrecemos terapia para regulación emocional en Madrid para personas que quieren comprender mejor sus emociones y dejar de sentir que son ellas las que deciden siempre qué ocurre después.
¿Qué significa tener dificultades para regular las emociones?
Todos podemos reaccionar impulsivamente, enfadarnos más de la cuenta o sentirnos desbordados alguna vez. Hablamos de una dificultad cuando este patrón empieza a repetirse y genera malestar o problemas importantes.
Antes de intentar cambiar una reacción necesitamos entender qué función está cumpliendo y en qué contexto aparece.
“Sé que estoy reaccionando demasiado, pero en ese momento no puedo parar.”
Muchas personas comprenden perfectamente lo ocurrido después. El problema está en el momento en el que la emoción empieza a crecer.
Después puede llegar la culpa: “¿Por qué he reaccionado así?”, “Sabía que no quería decir eso”, “Siempre termino haciendo lo mismo”.

Regular no es reprimir.
A veces aprendemos que gestionar una emoción significa conseguir que no se note.
No llorar.
No enfadarme.
No preocupar a nadie.
No mostrar miedo.
Seguir funcionando.
Crear espacio entre lo que siento y lo que hago.
Entre reprimir una emoción y dejar que dirija completamente nuestra conducta existe un espacio que podemos aprender a ampliar.
Regular tampoco significa seguir automáticamente todo lo que sentimos.
Una emoción puede ser válida sin que todas las acciones que aparecen con ella tengan que ejecutarse.
¿Por qué algunas emociones parecen tan difíciles de gestionar?
La forma en la que nos relacionamos con nuestras emociones puede estar influida por muchas experiencias diferentes.
Nuestra historia personal.
Experiencias anteriores.
Vínculos significativos.
Estrés acumulado.
Formas aprendidas de afrontar conflictos.
Miedo al rechazo o abandono.
Autoexigencia.
Experiencias traumáticas.
Dificultad para identificar necesidades.
Determinadas etapas vitales.
¿Qué podemos trabajar en terapia?
El proceso dependerá de cada situación. El objetivo no es conseguir una vida emocional plana, sino disponer de más opciones cuando algo te afecta.
Identificar emociones con mayor precisión.
Reconocer señales tempranas de activación.
Comprender qué desencadena algunas respuestas.
Aumentar la tolerancia al malestar.
Trabajar impulsividad.
Revisar pensamientos asociados.
Aprender nuevas estrategias de regulación.
Reconocer necesidades.
Trabajar límites.
Comprender patrones relacionales.
Observar cómo influyen experiencias anteriores.
Desarrollar respuestas alternativas.

Sentir intensamente no significa que estés haciendo algo mal.
Algunas personas llegan a terapia con la sensación de que hay algo incorrecto en ellas por sentir determinadas emociones con mucha intensidad.

Sélica Juberías
TLP · regulación emocional · crisis emocionales
Esta es una de las áreas especialmente importantes dentro del posicionamiento profesional de Sélica. Su territorio en Cotera está directamente relacionado con TLP y regulación emocional.
Cuando determinadas emociones llegan con mucha intensidad, saber racionalmente qué “deberíamos hacer” no siempre resulta suficiente.
Terapia para regulación emocional en Madrid
Cotera ofrece atención psicológica presencial en Madrid.
No necesitas aprender a sentir menos.
Otros espacios de acompañamiento
Cuando predomina la preocupación, la anticipación o la sensación de alerta.
Cuando llevas demasiado tiempo funcionando bajo presión.
Cuando la inseguridad o la autocrítica tienen un peso importante en tus emociones.
Cuando aparecen tristeza persistente, apatía o desconexión.
Para conocer todas las áreas de atención psicológica para adultos en Cotera.
Las emociones no son un problema que haya que eliminar.
La diferencia está en poder sentirlas sin que cada una tenga que convertirse automáticamente en una acción, una decisión o una crisis.
